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La economía cubana y el alza de los precios 

Las tiendas y la alimentación son el ejemplo; pero sucede lo mismo con las medicinas, el vestido y el calzado, entre otros, que se han convertido en lujos más que necesidades, ahondando en un “flagelo” que se decía erradicado por la Revolución: las diferencias entre varias capas sociales.

Después del año 1959, con el triunfo de la Revolución cubana, se estableció en la isla un estado socialista. Este sistema hace que la economía esté fuertemente controlada por el gobierno. Las empresas son de propiedad estatal y los objetivos comerciales se especifican y planifican. El Estado se encarga de fijar los precios. Es una economía centralizada. El movimiento económico está regido por los ajustes y desajustes de “arriba”, según los intereses partidistas.

No obstante, desde el año 2010 se han aprobado y aplicado algunas reformas. Sin embargo, a pesar de la flexibilizaron en algunas regulaciones económicas, sigue siendo el gobierno quien tiene la última palabra, al no posibilitar al sector privado actuar con autonomía e independencia.

Según el Índice de Libertad Económica, una guía anual publicada por The Heritage Foundation, un grupo de expertos en economía con sede en Washington, la puntuación de libertad económica de Cuba es 28,1. Este índice coloca al país en el puesto 176 en el ámbito internacional en el año en curso. Además, Cuba ocupa el puesto 31 entre los 32 países de la región, América.

En medio de la escasez generalizada y dependiendo de las importaciones, las autoridades cubanas decidieron aumentar las ventas en monedas libremente convertibles (MLC). La medida ha obligado a la mayoría de los cubanos a adquirirlas en el mercado informal; en el cual, el precio del dólar, por ejemplo, ha subido hasta tres veces la tasa oficial desde que el Estado devaluó drásticamente la moneda nacional (CUP) el pasado mes de enero.

Como alternativa, los cubanos tienen que comprar los productos a los revendedores a precios aún más altos. Muchos de estos insumos son de primera necesidad y ya no se venden en tiendas de pesos cubanos (CUP). El país ha optado por reabrir todas sus tiendas CIMEX y TRD con esta nueva modalidad; pero los precios siguen siendo inalcanzables para los isleños de a pie que no reciben remesas del exterior y dependen de un salario  en CUP. Estas tiendas permanecen surtidas de todo tipo de artículos. Mientras tanto, el régimen de la isla sigue justificando la crisis económica con el embargo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos.

Como es lógico, los precios en el llamado “sector privado” se han disparado aún más y son los más altos. De esta manera, se cierra el círculo vicioso de dificultades y penurias en el que viven los cubanos. Las tiendas y la alimentación son el ejemplo; pero sucede lo mismo con las medicinas, el vestido y el calzado, entre otros, que se han convertido en lujos más que necesidades, ahondando en un “flagelo” que se decía erradicado por la Revolución: las diferencias entre varias capas sociales.

Esta situación ha generado que, a modo de broma, en las redes sociales se hable de Cuba como “Dubái, la ciudad más cara del mundo”. Una triste broma, pues no se vislumbra una salida para la situación económica de la isla.

Arianna Ávila

Activista independiente. Ha participado en talleres y cursos con el frente juvenil de UNPACU. Ha colaborado en actividades y eventos auspiciados por IPL Perú para jóvenes de la sociedad civil Independiente.

Es bloguera del portal Cuba te cuenta. En el 2015, recibió en Trinidad y Tobago formación sobre cómo agendar una agencia de prensa. En el 2019, participó de la XII Edición del programa de formación democrática Universidad de la Libertad (UDL) en Perú.

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