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¿Es legal el derecho a huelga en Cuba?

Cualquier intento de protesta en Cuba es considerado ilícito, porque, según las autoridades “promueve el desorden público o atenta contra la paz y la seguridad social.

(Publicada en internet)

En más de una ocasión, el Gobierno cubano ha declarado que la legislación cubana no incluye prohibición alguna del derecho de huelga, ni que las leyes penales establecen sanciones por el ejercicio de este. Sin embargo, en la realidad, cualquier intento de protesta es considerado ilícito, porque, según las autoridades “promueve el desorden público o atenta contra la paz y la seguridad social”. Por tal motivo, no es extraño que la mayoría de los trabajadores, sobre todo estatales, se abstengan de reclamar públicamente.

Sobre este tema, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a la que Cuba pertenece, ha exigido al régimen en múltiples ocasiones que respete la libertad sindical, reconozca el sindicalismo independiente en la isla y pare de perseguir y reprimir a sus integrantes.

En marzo de este año, por ejemplo, la OIT atendió a la denuncia de la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC) contra el régimen por “ejercer la violación al derecho fundamental a la libertad de asociación, de representación y de negociación colectiva”. Como resolución al caso, la organización aprobó un informe, por primera vez en 60 años, en el que recomendó a La Habana garantizar el reconocimiento de ese grupo, así como a permitir “su libre funcionamiento y ejercicio de actividades sindicales”.

Como en otras ocasiones, la respuesta del Gobierno cubano fue negativa, y nuevamente intentó defenderse de las acusaciones argumentando que en la isla “se respeta el derecho a huelga y existen sindicatos autónomos”. Sin embargo, la ASIC ha fundamentado, por varios años, los “ataques, hostigamientos, persecución, detenciones, agresiones y restricciones a la libre circulación de dirigentes y afiliados sindicales en el ejercicio de sus funciones por parte de las fuerzas de Seguridad del Estado”, así como la permisión “de una única central sindical” en manos de los gobernantes y la proscripción del derecho a huelga.

Desde que Cuba es miembro de la OIT obvia dos de las resoluciones más relevantes, que han insistido en el reconocimiento del derecho a huelga de los Estados: la Resolución sobre la Abolición de la Legislación Antisindical en los Estados Miembros de la OIT (1957) y la Resolución sobre los Derechos Sindicales y su Relación con las Libertades Civiles (1970).

No obstante, la huelga no es un ejercicio arbitrario, por lo que los Estados deben ajustarse a las medidas que posibiliten el cumplimiento de sus fines y objetivos, como son: el escrito de emplazamiento de huelga al empleador, la suspensión temporal y pacífica del trabajo por alguna reivindicación sindical y el cumplimiento de fases, cronogramas y horarios.

Solamente en casos específicos las huelgas serían consideradas ilícitas. En el caso de que afectaran la seguridad nacional, el orden público, los derechos y las libertades ajenas. Así como en las que se utilice la violencia.

A pesar de ello, el régimen de la isla no entiende de razones y frustra cualquier convocatoria de huelga o manifestación pacíficas, basándose en los mismos argumentos que ha utilizado siempre para acallar a sus detractores.

“Pedimos al Comité de Libertad Sindical que comprenda que los querellantes de este caso buscan legitimar acciones mercenarias y manipular los mecanismos internacionales en busca de reconocimiento” argumentó la delegada oficialista en la 341ª reunión del cuerpo global en Ginebra, que se celebró en marzo pasado.

Sin embargo, pese a la represión gubernamental, muchos trabajadores antillanos han dado muestra de su descontento con el salario, las condiciones laborales o sobre la Ley de Seguridad Social aprobada en 2014, que extendió las edades de jubilación para mujeres y hombres, a 60 y 65 años respectivamente.

A finales de diciembre de 2020, por ejemplo, la organización opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), con sede en Santiago de Cuba, denunció una especie de huelga que llevaron a cabo trabajadores del puerto “Guillermón Moncada” de esa provincia, quienes se mantuvieron una semana sin ir a trabajar porque les debían el pago de 3 barcos que descargaron. También, por esos días, sus colegas del puerto de La Habana, decidieron protestar porque luego de descargar un buque de fertilizantes, la administración no “sabía cómo pagarles”.

 

Orlando Pérez

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