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Reinaldo Arenas después del alba

Reinaldo Arenas se suicidó el 7 de diciembre de 1990. No es ningún problema que sea recordado en Miami, poblada por rescatadores de naufragios. En cambio, sí es problema que no sea recordado en Cuba.

Al escritor cubano Reinaldo Arenas, se le conoce sobre todo por su autobiografía “Antes que anochezca”. De este libro se realizó una versión fílmica en el año 2000, dirigida por Julian Schnabel y protagonizada por Javier Bardem.

El libro, desde luego, es un testimonio valiosísimo; pero lo es, sobre todo, de una época y un contexto. El Reinaldo Arenas que aparece en sus páginas, es un héroe resentido que observa su historia con el desprecio de quien padece una enfermedad y necesita justificar el hecho de que morirá primero que el culpable de su agonía: Fidel Castro.

Cuando Reinaldo Arenas publicó su primera novela “Celestino antes del alba”, difícilmente tenía consciencia profética. La novela se publicó en el año 1965, después de resultar la primera mención de un concurso nacional en cuyo jurado se encontraba Alejo Carpentier. La edición cubana se agotó en apenas una semana; pero la novela nunca más fue publicada en Cuba.

Sin embargo, Celestino, el personaje de esta novela y alter ego de Reinaldo, es fundamental para comprender la esencia del autor. Hay que recordar que Reinaldo Arenas, como muchos en su época, se fascinó con la Revolución cubana, viendo en ella la oportunidad de redención de los más pobres. Eran los años del boom de la literatura latinoamericana y “Celestino…” encaja perfectamente en él y lo representa.

La crítica no vio en “Celestino…” una novela política. Ayudaba el hecho de que la novela no se circunscribía a un período histórico preciso, sino que se refería a la vida de una familia rural con la civilización tan lejana como innecesaria. Si se analiza la obra como la primera de un ciclo de cinco que Arenas llamó pentagonía*, entonces tiene sentido su condición protohistórica. En 1965 no pasaba de ser un divertimento surrealista con mil posibles lecturas y ninguna.

Se dice que Arenas fue perseguido en Cuba por homosexual, por disidente y por escritor. En su caso, ser homosexual fue lo que marcó el giro de su vida, pues nunca pudo evadir su exuberancia. Según declara en su autobiografía, Arenas se consideraba muy voraz sexualmente. Consideraba que el erotismo tenía una relación directa con la naturaleza. Había nacido en un entorno donde era costumbre que los niños se iniciaran sexualmente con los animales. Después, fue escritor. Y ser disidente, fue la consecuencia directa del desbordamiento de su homosexualidad y su escritura. Conociendo su obra, es difícil imaginarse un Reinaldo Arenas contenido o académico.

Arenas se dio de bruces, además, con las circunstancias que, paradójicamente, había considerado ideales para una vida como la suya. En 1965 se crearon las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campamentos de trabajo forzado donde el régimen cubano encerró a todos aquellos que consideraba desviados ideológicamente y necesitaban ser reeducados. Los homosexuales fueron una selección privilegiada, porque ser homosexual era de por sí, una desviación según criterios gubernamentales.

“Celestino…” es una novela loca en la que nadie muere. O mejor, en la que todos mueren constantemente para volver a entrar en la vida como se entra en escena: dando por hecho lo pensado o lo imaginado. Quizás molesta la violencia constante, acechante hasta en las situaciones más nimias. El personaje, Celestino, intenta escapar de su mundo a través de la poesía, eso “diferente que le ha acontecido” y le marca y que todos desprecian. La poesía no aporta nada, es una debilidad, una “mariconería”, dice la familia. Celestino no encuentra más solución que seguir escribiendo y aprovechar para ello las superficies más inimaginables: el techo de la casa; las paredes; el tronco, las ramas y las hojas de los árboles… Y tras él, el abuelo con un hacha que destruye esas superficies, para descubrir que la sutilidad de la escritura cala más hondo que los golpes.

La realidad es que antes de chocar con la política, la gente choca con la gente. Primero viene la costumbre del prejuicio. Después, el prejuicio de la costumbre. Solo cuando la política se hace costumbre, se convierte en prejuicio. Antes de luchar contra el gobierno, se lucha contra los vecinos, y antes contra la familia. Sobre todo, si se es homosexual y exuberante.

Reinaldo Arenas logró marcharse de Cuba en 1980, aprovechando el éxodo masivo del Mariel. Estuvo preso y fue vejado. Su preocupación más grande era su obra, la cual revisó una y otra vez, en detalle. En el exilio tampoco fue feliz. Una parte de él había muerto en el camino del sufrimiento y nunca pudo ponerse de acuerdo con sus coterráneos emigrados. Nunca pudo ponerse de acuerdo consigo mismo.

Reinaldo Arenas se suicidó el 7 de diciembre de 1990. No es ningún problema que sea recordado en Miami, poblada por rescatadores de naufragios. En cambio, sí es problema que no sea recordado en Cuba. Apenas se habla de él, y quienes lo mencionan, todavía lo hacen en voz baja y solo para recalcar despectivamente su condición homosexual. En muchos sentidos, Cuba sigue viviendo en plena noche, con el abuelo derrumbando los sueños con su hacha. Y Celestino sigue escribiendo en árboles y paredes, convencido de que solo la poesía puede salvar al mundo y a Cuba.

 

*La pentagonía, se inicia con “Celestino antes del alba” y continúa con “El palacio de las blanquísimas mofetas”, que narra la adolescencia de Celestino durante la tiranía batistiana. La tercera novela es “Otra vez el mar”, que cubre la dictadura castrista desde 1958 hasta 1970. “El color del verano “termina en 1999 y es la cuarta novela. Por último, “El asalto”, especie de fábula apocalíptica sobre el futuro de la humanidad.

Tony Pino

Técnico Medio Nuclear. Trabajó como profesor en el Politécnico de la Central Electronuclear, en Cienfuegos. En 1990 fue separado del magisterio por cuestionamientos políticos a la viabilidad de la construcción de una planta nuclear en Cuba. Fue jubilado por enfermedad en 1992.

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