Cuba te Cuenta

El espacio televisivo más querido

Hay muchas personas mayores que dicen que en Cuba con la llegada del periodo especial se fue acabando todo. Mi generación fue la de la escasez, los cambios y las transiciones, por lo que reafirmo cuánto hay de cierto en esa máxima mencionada por las personas mayores. Otra consecuencia del desmoronamiento de la URSS fue la pérdida paulatina de un espacio televisivo entrañable: Aventuras, que desde 1963 trajo historias de ficción dirigidas a niños, adolescentes y jóvenes, y que tuvo las producciones más célebres en los años 90.

Cuando era niño solo habían dos canales de televisión en Cuba. Hablo de los años 90. No fue hasta iniciado el nuevo siglo que aparecieron los canales educativos (para impartir teleclases ante el déficit de profesores) y luego Multivisión, Telesur, etc. Sin embargo, el horario de las siete y media de la tarde era sagrado para los niños y jóvenes que soñábamos detrás de la pequeña pantalla con héroes y villanos. Memorables producciones marcaron mi infancia y, también, la de mis padres y abuelos. Todos querían jugar al zorro o a los mambises, empinar papalotes o dar un jonrón, tal como lo veíamos en la pantalla chica. Y eso, que era tan poco, nos hacía felices.

Quien ha iniciado en los “ta” —como se le conoce en Cuba a quienes tienen treinta años a más—, recuerda el grito “¡¡Lorencitooo!!” en la aventura Hermanos (1989) con los actores Reinaldo Cruz y Rolando Brito; la historia de Yosvani y otros peloteros en Los pequeños campeones (1989); otras series como Los Papaloteros (1991) o Los pequeños fugitivos (2001) con los personajes de Tony, Felito, Malvino Fortuna, Bandurria o la historia del Babujar; o las versiones de El Conde de Montecristo (2002) protagonizados por Larisa Vega y Jorge Alí, y Memorias de un abuelo con Caleb Casas y Ebblis Valdivia.

Lamentablemente, y sin otra alternativa, el régimen cubano lleva años apostando por las retrasmisiones, las que se han vuelto, más que un espacio para recordar, en uno con el que aburrir a las nuevas generaciones y llenar carteleras y programaciones que han desfilado por casi todos los canales. Sin lugar a dudas, la falta de recursos, entre otros factores, ha sido determinante en la pérdida del espacio de aventuras.

La realidad de los niños y jóvenes de hoy no es la de hace 30 años atrás. Los gustos y las preferencias de esta generación se han diversificado mucho. Aquellas aventuras de antaño eran un espacio que invitaban a soñar a partir de una gran dosis de realidad y cotidianidad. Y no es que no puedan gustar, sino que las producciones deben estar a tono con los nuevos tiempos. Rescatar la televisión cubana será costoso.

La carga de videojuegos, películas con buenos efectos especiales y, sobre todo, el consumo de productos audiovisuales internacionales a través de internet, el cable y el “paquete”, les ha puesto bien alto el techo al desaparecido Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), hoy Instituto de Comunicación, quien deberá invertir en guiones ocurrentes y novedosos para que le resulte atractivo a los más chicos, el entrañable espacio televisivo de las aventuras.

Serie “Los Papaloteros” – Crédito: @aventurasencuba (Facebook)”.

Orlando Pérez

Bloguero de Cuba te cuenta.

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