Cuba te Cuenta

Mayía Rodríguez, de campamento a hogar de migrantes nacionales

Bien intrincado al sur, saliendo unos 13 kilómetros de la carretera que conduce de Melena del Sur a Güines, en Mayabeque, se encuentra lo que fuera el campamento “Mayía Rodríguez”, o lo que queda de él, que como otros fue creado por el gobierno con la premisa de vincular el estudio con el trabajo. Mucho ha llovido desde que en mis tiempos de estudiante de secundaria estuvimos movilizados por allí unos quince días en la recogida de papas ante el déficit de trabajadores agrícolas. Actualmente no es un campamento, es más bien un albergue. Está poblado por inmigrantes del oriente del país.

Allí nadie quiere ir, de hecho ningún transporte entra, y quienes lo habitan (mujeres, niños y ancianos) recorren a pie esos kilómetros diariamente hasta llegar a la carretera donde cogen botella. Lo que antes eran cubículos hoy son viviendas y aunque aparentemente desde el exterior mantiene la misma fachada, un poco desteñida, al interior nada tiene que ver. Habrán unas 24 casas y por suerte gozan de fluido eléctrico desde que era campamento.

 

Estas familias tomaron el campamento que llevaba años desatendido, tal y como ha sucedido con muchas escuelas al campo que fueron cerradas con la urbanización de la docencia. Vinieron a probar suerte en los campos de la otrora Habana huyendo de la miseria en que se vive al interior y oriente del país. Cuando las autoridades locales se vinieron a percatar ya había más de una docena de familias que habían remodelado incluso, algunos tramos en mal estado. Éstas se componen de paredes prefabricadas y cubierta de canelón.

Las familias que viven allí presentan pésimas condiciones. El gobierno se ha desentendido de ellas por ser ilegales y la falta de estatus jurídico no les permite optar por los subsidios de viviendas. Muchas no son habitables y tienen menos de 25 m2, que es el mínimo requerido para tener un cuarto, un baño y una cocina. Cada ventana constituye una vivienda. Carecen de portal y hacen la mayor parte de su vida social sentados a las afueras de su “pedacito”, lo que recrea el hacinamiento y la precariedad de las viviendas de Centro Habana. Las familias que mejor le ha ido en las labores agrícolas (actividad que más se realiza por estos parajes) han podido mejorar sus viviendas, incluso ampliarlas, aunque con materiales de bajo costo por la carestía de los mismos. (Se incluyen las fotos 4, 5 y 6)

 

Al interior de las mismas prevalece la humildad de estas familias. Apenas existe mobiliario donde sentarse y los adornos escasean. La iluminación natural entra por la única ventana que existe por vivienda a través de sus persianas de madera y luceta de cristal. La artificial también es limitada y se encuentra colgada con todo el cableado eléctrico expuesto. (Incluye la 8)

Ninguna tiene falso techo y en tiempos de agua, se filtran a borbotones pues se trata de cubiertas muy viejas que ha sufrido la erosión y el deterioro de los años. Las pocas divisiones interiores son cortinas de telas y en el mejor de los casos, paneles ligeros de cartón o madera.

Los baños son colectivos y se encuentran completamente desatendidos. Solo funcionan tres duchas de agua fría con paredes mohosas y descorchadas. Los pisos ya no tienen azulejos, solo mosaicos y pulula la vegetación en los extremos del local. Tampoco tienen techo y en invierno son verdaderos frigoríficos. Los baños son piezas incrustadas al piso con cortinas. No tienen sistema de desagüe y la descarga es manual. Al fondo se encuentran las bateas y a falta de llaves, emplean pequeños niples de hierro para sellar las tuberías. Los helechos crecen en pleno albedrío en sus pocetas y es muy normal encontrarse aves de corral y animales domésticos rondando el lugar. Así es muy difícil mantener la higiene, aunque las familias se esfuercen por mantener su limpieza.

 

 

Del campamento “Mayía Rodríguez” todos piensan irse algún día. Es como un lugar de tránsito en el que nadie quiere estar porque todos aspiran a algo mejor. Pero no es fácil. El sueño y las necesidades de mejoría impulsan a estas familias a probar suerte emigrando al occidente del país donde si bien existen mejores pagos, también es más caro el nivel de vida.

ÿÿBÿÿÿÿÿÿª

Orlando Pérez

Bloguero de Cuba te cuenta.

Comentario

Facebook

Suscribete al Newsletter

Síguenos

Don't be shy, get in touch. We love meeting interesting people and making new friends.

Most popular