Cuba te Cuenta

Cómo violar a una pitonisa

Se dice que el mundo está hecho de profecías. De esa manera, la humanidad estaría viviendo pendiente y dependiente de las pesadillas provocadas por las ingestas de algún visionario del pasado. Mas, ninguno de tales augures se refiere a su presente. Si estaban vivos en el momento de sus visiones, era porque ninguno de sus antecesores acertó con su época. Así, Nostradamus no adivinó a Rasputín, y no hay constancia de que este último supiera de Baba Vanga.

El fin del mundo se viene anunciando desde que se tiene memoria y hay historia. Catástrofes ha habido de sobra, naturales o provocadas. Y las habrá. Cada vez más. Profetizados o no, lo cierto es que los cataclismos están todos implícitos en la mera existencia de esos seres llamados humanos. Después de soñar con volar, era cuestión de tiempo que a alguien se le ocurriera diseñar un bombardero, para luego utilizar al propio avión como bomba lanzándolo contra un edificio.

Surge la cuestión del sentido: lo que avizoran los profetas, ¿sucederá tal y como lo “ven” o existen atenuantes según el comportamiento humano? Los profetas de Dios (cualquiera que sea la divinidad), parecen ser los únicos que se han tomado el trabajo de prescribir algunos comportamientos para atenuar la ira divina. A veces el remedio es peor que la enfermedad; pero al menos se aprecia la entrega al trabajo. Otros, en cambio, descreídos a fuerza de creer, se limitan a echar sobre la mesa la sinopsis del próximo apocalipsis: se acaba el mundo. En ese caso, pudieran ahorrarse los detalles del procedimiento.

Sin embargo, existe una variante significativa: quizás algunos megalómanos, casi siempre fanáticos del ocultismo y las profecías, descubrieran que el fin del mundo solo puede tener lugar si lo realizan ellos. Sin dudas, el hecho de poder seleccionar el finiquito, ofrece margen de protección al que finiquita. Nadie elige lanzar una bomba sobre su propia casa, a menos que se mudara de incógnito para correr una cortina de humo sobre sus intenciones.

Los acontecimientos de la invasión de Ucrania por Rusia, han traído a colación las predicciones de Vangelia Pandeva Gushterova, más conocida como Baba Vanga, quien nació en 1911 y murió en 1996. Esta señora perdió la vista a los 12 años al ser arrastrada por un tornado y, como cabe esperar en estos casos, vivió traumada el resto de su vida. No obstante, tuvo buenos dividendos, pues se intensificó su don para “ver” acontecimientos futuros a partir de las “voces” que le soplaban chismes desde otra dimensión.

Su fama no es malsana. Entre otros hechos, según destacan múltiples publicaciones, predijo el nacimiento del Estado Islámico, el calentamiento global, la pandemia del coronavirus, el tsunami de Indonesia en 2004 y la caída de las Torres Gemelas. También adivinó un presidente de raza negra en la Casa Blanca antes de que Barack Obama apareciera en el horizonte. Por eso, y a pesar de sus tantísimos desaciertos, los investigadores y algunos paranoicos han puesto el ojo sobre una conversación que sostuvo el escritor Valentin Sidorov con Baba Vanga, en 1979.

Entonces, Baba Vanga dijo: “Todo se derretirá, como si fuera hielo, solo uno permanecerá intacto: la gloria de Vladimir, la gloria de Rusia. Nadie puede detener a Rusia. Todos serán quitados por ella del camino y no solo serán guardados, sino que también se convertirá en el señor del mundo”. Vladimir, claro, puede ser Putin. O quizás sea mejor decir en estos momentos: tiene que ser Putin. Sin contar, por supuesto, que en Rusia el nombre Vladimir abunda como la mala hierba. Lo raro es que después de Lenin no hubiera ninguno en la presidencia hasta Putin.

Baba Vanga era analfabeta. Ninguna de sus predicciones quedó escrita. Por tanto, sus palabras han sido pasto de la invectiva, temores y prejuicios de sus interlocutores. También hay otro hecho: aunque la psíquica nunca salió de Bulgaria, era considerada como un oráculo viviente por el gobierno de la antigua Unión Soviética. La consultaban políticos e intelectuales, a pesar del comunismo científico imperante. Otra narrativa argumentaba que la psíquica era una especie de agente de los servicios secretos soviéticos, los cuales le pasaban información para que sus visiones lograran preocupar sobre el futuro. Cualquier semejanza con la metodología comunista, es más que coincidencia.

El jueves 3 de marzo, los bombardeos rusos provocaron un incendio en la central nuclear de Zaporiyia, la tercera más grande del mundo. Un accidente en dicha central arrasaría con Europa, parte de la profecía de Baba Vanga, aunque la había situado en 2016. Entre otras lindezas, Putin también ha amenazado con dejar caer la Estación Espacial Internacional  sobre… Donde se le ocurra, sin importar cómo se las arreglarán los cosmonautas que la habitan en estos momentos, rusos y norteamericanos. Lo peor es que puede hacerlo. Y el mundo entretenido analizando los trastornos de personalidad de Donald Trump y de Kim Jong-un.

No hay dudas de que los profetas se especializan en adivinar las consecuencias de las estupideces de algunos seres humanos. De los más significativos. Si Baba Vanga nunca mencionó la Crisis de los Misiles ni a Fidel Castro, no podía adivinar la imbecilidad del gobierno cubano actual apoyando la invasión rusa. No todo es evidente para los videntes. Encontrar a dos pingüinos flotando en aguas tropicales, no significa que estén haciendo turismo, sino que los hielos de la Antártida se están derritiendo. Por ende, cambio climático. Mas, si se trata de personas flotando en aguas tropicales rumbo norte, tampoco se trata de turismo, pero mucho menos de cambio. Hay cuestiones, personas y gobiernos que, definitivamente, se quedan fuera de la jurisdicción de la bola de cristal de los adivinos.

Tony Pino

Técnico Medio Nuclear. Trabajó como profesor en el Politécnico de la Central Electronuclear, en Cienfuegos. En 1990 fue separado del magisterio por cuestionamientos políticos a la viabilidad de la construcción de una planta nuclear en Cuba. Fue jubilado por enfermedad en 1992.

Comentario

Facebook

Suscribete al Newsletter

Síguenos

Don't be shy, get in touch. We love meeting interesting people and making new friends.

Most popular