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¿Serán suficientes las multas para combatir el maltrato animal?

Indignación. Ese fue el saldo que dejó en redes sociales un video que se hizo viral, en el que se enlazaba a un indefenso gato como si fuera una res. El show, efectuado en Rancho Boyeros durante una Feria Agropecuaria, fue en detrimento del Decreto-Ley de Bienestar Animal. La prensa oficialista no pudo hacer caso omiso al creciente grado de irritación. Los promotores del espectáculo fueron multados con un monto de 3 mil pesos. Sin embargo, ante la inconformidad con la sanción y el deceso del animal, vale preguntarse si en lo adelante, cada violación que contravenga lo estipulado será resuelto solamente con multas.

“Lo sucedido en la feria de Boyeros fue una demostración de cómo los shows se anteponen en ocasiones a lo legislado. Esto no sucede exclusivamente en Cuba, en muchos países hay maltrato animal. Sin embargo, lo detestable de estos actos es que los organizadores creen erróneamente que eso es lo que las personas quieren ver. Usted puede ir a presenciar una función a un acuario o a un zoológico y las personas se deleitan sin necesidad de tener que maltratar o sacrificar a algún animal”, expresó Alexei, un veterinario de la Dirección de Sanidad.

Si bien es cierto que existe una ley que regula y sanciona a todos aquellos infractores que incurren en conductas vejatorias, de abandono y de privación de vida de los animales, también es cierto que, en el engranaje legal, quienes deben hacerlas valer dejan mucho que desear, o lo que es peor, no existen.

“Los animales, a diferencia de los seres humanos, no tienen las herramientas ni mecanismos judiciales para defenderse de un agresor. Y aunque algunas personas sigan violando lo legislado, fue muy bien acogida la llegada de un documento legal que los ampare”, dijo Abilio, inspector de animales, mostrando conformidad con el documento de protección animal que se aprobara en el país en febrero de 2021.

Decenas de comentarios se han encontrado en las red de redes abogando por la necesidad de organizar un cuerpo de inspectores animales (como la DIE, subordinada al gobierno), que vele por la salvaguarda de los animales. De ahí que continúen denunciándose a menudo manifestaciones de indisciplinas a todo lo largo y ancho de la isla.

“Para nadie es un secreto que continúan efectuándose peleas de perros y gallos, carreras de caballos y caza y venta de animales en peligro de extinción, de manera ilegal y clandestina. En los asentamientos rurales, que es por lo general donde se producen con mayor frecuencia estas apuestas lucrativas, se conoce cuándo se van a efectuar estas actividades y, aun así, se desarrollan con total impunidad sin que medie el accionar de los delegados, policía y de la misma población. Nadie quiere buscarse problemas y menos, cuando hay dinero de por medio”, denuncio Alexei.

La protección de los animales debe ir más allá de un argumento legal. El gobierno cubano, como ente central y regulador de todas las políticas públicas del país, debería ser el primero en trabajar en concientizar a las personas, pues la aplicación de multas, por sí solas, no va a hacer que modifiquen sus actitudes y modos de pensar. “Antes existían en las escuelas Círculos de interés y otros espacios que ayudaban a fomentar los estudios veterinarios y la formación vocacional, introduciendo conocimientos básicos en los pioneros sobre el maltrato, la salud y el afecto hacia los animales. Ello ayudaba a ir desarrollando patrones correctos de conducta”, rememoró Alexei.

“Los instrumentos jurídicos ayudan a direccionar el trabajo, indican una metodología a seguir y a respetar; pero no inciden directamente en el cambio de mentalidad de las personas. Los medios de comunicación, la escuela y la familia son los que verdaderamente incidirán en que se masifique una cultura de protección animal entre las personas que no se encuentra arraigada por tantos años de inconsciencia y malas prácticas ”, comentó Abilio.

La atención animal va más allá de combatir un acto punible específico. Requiere también de un conjunto de medidas complementarias que garantice la correcta atención y salud animal. Muy a tono con los difíciles tiempos que se viven, los animales en Cuba (y sus dueños) necesitan que se comercialicen a precios asequibles para la mayoría medicamentos, utensilios, juguetes, suplementos vitamínicos y dietéticos y hasta alimentos. Hoy la oferta es bastante limitada y lo poco que se encuentra es en el mercado negro a muy altos precios.

Por solo citar algunos ejemplos, en un grupo de venta de WhatsApp, un pomo de 50 ml de Labiomet (antiparasitario) se podía conseguir en 500 CUP (20 USD), mientras que un saco de 10 kg de comida para perros se encontraba en 3000 CUP (120 USD).

En cada provincia existe también un refugio para animales desprotegidos, en gran medida, producto de la insensibilidad y el descuido de las personas. Muchos de los animales que vagan por las calles son tratados con desprecio como propagadores de enfermedades y su mayoría son sacrificados. Por tal motivo, debería imponerse el establecimiento de responsabilidad penal sobre los propietarios y tenedores de animales con su cuidado y sanidad, así como regular, de forma fundamentada, los temas relativos al sacrificio y la eutanasia.

“Sería importante abogar por la creación de organizaciones y asociaciones no gubernamentales que incentiven y colaboren con la política de bienestar animal. Hoy en día esas funciones son centralizadas por el Estado y recaen en manos del Ministerio de la Agricultura y el CITMA”, afirmó Alexei.

En las redes sociales existen al menos una veintena de comunidades que se dedican a promover prácticas protección animal. Pero hasta la fecha, ninguna es oficialmente reconocida y solo se conocen experiencias aisladas de personas que han convertido los patios de sus viviendas en hogares de los animales desprotegidos que encuentran, sin que reciban por ello ayuda estatal alguna.

La primera de las normas jurídicas en defensa animal se oficializó en la isla hace poco más de un año. Gracias al impulso de un nutrido grupo de ambientalistas integrantes de la sociedad civil independiente, se pudo aprobar un marco regulatorio con medidas punitivas para el desarrollo favorable del entorno animal. Según cifras oficiales, para ello se tuvieron en cuenta más de 2000 criterios y algunas de las avanzadas legislaciones internacionales en la materia.

Sin embargo, de nada valen los respaldos legislativos sino se trabaja en el factor humano. Se deben abordar con más sistematicidad los debates público-nacionales relacionados con las necesidades afectivas de los animales. No basta con que cada una de las personas repita hasta el cansancio que debe preservar el medio ambiente, si no existe la aplicación práctica y coexisten actitudes nocivas que lo laceran. La conciencia, la prevención y la sensibilidad, por encima de las multas, son claves para la afectiva aplicación del decreto.

Orlando Pérez

Bloguero de Cuba te cuenta.

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