Cuba te Cuenta

Camarioca, mariel, balseros… ¿nicara…?

Cuba va camino a su cuarta migración masiva, y si no, el tiempo dirá la última palabra. La posibilidad de salir del país, sin necesidad de visado hacia la Nicaragua de Daniel Ortega, vaticina un gran éxodo de antillanos tras la apertura de fronteras. Si bien antes fue el miedo al comunismo, las nacionalizaciones y las expropiaciones, luego la represión y el hostigamiento del sistema en los años ´80 y más recientemente, el periodo espacial, hoy en día se unen múltiples factores: políticos, económicos y sociales que motivan al cubano a probar suerte en otras latitudes.

Agotados los pasajes, cuando aún no han si quiera terminado de cumplir con los vuelos pendientes de la COVID-19, premonicionan un nuevo Mariel, mientras decenas de miles de jóvenes cubanos siguen vendiendo autos, casas y demás propiedades para huir del régimen y de la crisis general en el país.

Más allá del colapso que algunos piensan que va a tener lugar en Nicaragua con la afluencia de cubanos, el dirigente del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) está consciente de que su depauperada economía, por demás bloqueada y sumida en la pobreza, no sufrirá, dado que el país centroamericano sería un puente peatonal rumbo a los Estados Unidos. La misma posición adoptaría Manuel López Obrador, presidente de México, , pues el mandatario azteca se encuentra muy a tono con los dirigentes y la política cubana, teniendo recientemente la osadía de rebatirle a Joe Biden, su postura para con Cuba.

En 2008 los cubanos comenzaron a emprender una arriesgada travesía desde Ecuador hasta México, atravesando fronteras, selvas y asaltos. Hoy la dictadura se las ha puesto un poco más fácil a los que aspiran alcanzar el sueño americano y la posibilidad de emprender algún que otro negocio. Se abre entonces también un nuevo mercado para todos aquellos que lucran con la importación de productos[1] que por obra y gracias del sistema, cuesta encontrar en el país, incluso por Moneda Libremente Convertible (MLC).

Todo este proceso migratorio tiene por objetivo, enfriar los ánimos caldeados con los que se vive en Cuba a propósito de todos los disturbios relacionados con el 11 de julio y el 15 de noviembre, los estragos por la pandemia del COVID-19, las tiendas en MLC, la tarea ordenamiento, los apagones, la falta de alimentos y medicamentos… y desterrar, dicho sea de paso, a todos aquellos que no simpatizan con el sistema, crearle problemas al enemigo y muy importante, procurar que aumente, por cualquier vía y desde cualquier país, la entrada de remesas al país.

El mismo manual empleado de Fidel y ahora por el tardocastrismo para que navegue “victoriosa” la revolución otros 20 años más como si se tratara de las mismas circunstancias. Incluso, la intervención de reanimación implementada por Díaz-Canel en los más de 60 barrios desatendidos de la capital, también fue un acto de gracia ideado por el máximo artífice en 1994 cuando se produjo la crisis de los balseros. Por lo tanto, está demostrado que cuando el régimen se asusta, es que vienen las reformas benéficas para el pueblo cubano.

[1] En una primera etapa se trató de Panamá, luego sobrevino Ecuador, México, Guyana y más recientemente Rusia.

Orlando Pérez

Bloguero de Cuba te cuenta.

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